He tenido que ver morir a mis amigos y a mis seres queridos... mi esposa, mi hijo... y tú... tú también morirás... y mi maldición es que estaré ahí para verlo... es una forma de expiación.
No tengo ilusiones de inmortalidad, pero habré deseado la muerte antes de que ella me halle a mi, la verdad es que ya la deseo...
Tú te irás como todas los demás, yo tendré que quedarme...
Oh al final moriré, de eso estoy seguro... casi todas las noches,
Al acostarme pienso en ello... y espero... pienso en todas,
Las personas que he querido, y que ya se han ido,
Y en todos nosotros recorriendo nuestra propia milla verde,
Cada uno a su debido tiempo... pero un pensamiento,
Más que ningún otro, me mantiene despierto muchas noches,
Cuánto tiempo me quedará a mi? A todos nos espera la muerte,
No hay excepciones... pero, oh Dios... a veces...
Mi milla verde parece interminable.

Recuerdo una bonita canción de Queen y que pertenece a la banda sonora de la película “Los Inmortales”, llamada “Who wants to live forever?” “¿Quién quiere vivir para siempre?”
vamos en búsqueda de lo que ya somos. Nuestros genes pasan a nuestros hijos en la generación de nuevos seres humanos, transmitiendo gran parte de los rasgos físicos y psicológicos que nos han identificado a nosotros; nuestros pensamientos los transmitimos a otros influenciándoles en alguna medida; nuestro cuerpo, en constante transformación, es utilizado por otros seres vivos, durante nuestra vida y en nuestra muerte, que se sirven de él, pasando a convertirse en parte de esos seres que a su vez serán parte de otros.
Nadie quiere vivir eternamente, algún día se cansaría...
¿porque esa búsqueda de la inmortalidad?